Estetica 5
El consumo de alimentos ricos en grasas, principalmente saturadas y trans, se han asociado con el aumento de la circunferencia abdominal, no solo por aportar un exceso de calorías, sino también porque pueden alterar el metabolismo de las grasas y el funcionamiento de algunas hormonas como la insulina, ocasionando cambios en el peso corporal, mayor acumulación de grasa a nivel abdominal y aumentando el riesgo de sufrir enfermedades crónicas.
Los alimentos ricos en este tipo de grasas son la margarina, manteca, tocino, salchichas, chorizo, salchichón, frituras en general, pizzas congeladas; productos horneados y empaquetados, como pasteles, galletas y tartas; salsas como mayonesa, ketchup, entre otras; nutella, comidas listas para llevar como lasaña, comida rápida y las palomitas de maíz de microonda.
4. Disminuir la ingesta de carbohidratos
No es necesario eliminar radicalmente los carbohidratos en la dieta para bajar la panza. No obstante, es importante evitar consumirlos en grandes porciones y evitar los carbohidratos sin fibras y refinados, como el pan blanco, fideos blancos o harinas blancas o papa sin piel, por ejemplo, los cuales tienen alto índice glucémico, aumentan los niveles de insulina y favorecen la acumulación de grasas en la panza.
Qué se puede comer
Para bajar la panza es importante realizar una alimentación saludable y equilibrada que contenga alimentos frescos y naturales, como:
- Alimentos ricos en proteínas y bajos en grasas, como el pollo y pavo sin piel, pescado, tofu, seitán, soja texturizada. Vea más alimentos ricos en proteínas;
- Lácteos y derivados descremados, como leche desnatada, yogur natural, quesos bajos en grasa como ricotta o cottage;
- Frutas frescas con cáscara y bagazo, como la naranja, mandarina, fresas, arándanos azules, frambuesas, manzana, pera, durazno, melocotón o ciruela;
- Cereales integrales, como avena, arroz integral, yamaní, fideos integrales, maíz, cuscús o quinoa;
- Vegetales frescos, como la lechuga, tomate, brócoli, zanahoria, berenjena, calabacín, repollo, alcachofa, ejotes, pimentón, espárragos o calabaza;
- Semillas y frutos secos, como las de calabaza, chía, linaza, ajonjolí, avellanas, nueces, almendras, marañón, cacahuates y pistachos, debido a que aportan fibras y grasas buenas al organismo;
- Aceite vegetales, como aceite de de oliva, maíz, girasol o de linaza, siendo preferentemente utilizado en crudo;
- Legumbres, como la lenteja, garbanzo y frijoles;
- Tés termogénicos, como el té verde, de jamaica o hibisco, de limón, de jengibre, canela, oolong y negro, los cuales tienen propiedades antioxidantes y termogénicas que favorecen la eliminación de grasas.
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Además de eso, los probióticos también son buenas opciones para adicionar en la alimentación diaria, como el kéfir, yogur natural, chucrut o la kombucha, por ejemplo, debido a que ayudan a mantener el equilibrio entre las bacterias "buenas" y "malas" del intestino, y favorecen la pérdida de peso y la salud general. Conozca otros beneficios de los probióticos;
Además de esto, es importante mantenerse hidratado durante el día, debiendo tomar entre 1,5 a 2 litros de agua a diario, si es de aquellas personas que le cuesta beber agua, una buena opción es hacer aguas aromatizadas y beberlas a lo largo del día, como por ejemplo agua de limón o de naranja.
